El hijo metió la pata y ahora Nicanor trata de recatarlo
18:01 - 23/01/2026
Las declaraciones de José Duarte, titular de la ANEAES, sobre la figura histórica del dictador Alfredo Stroessner, reactivaron un debate recurrente en la esfera política y social. En ese contexto, el expresidente Nicanor Duarte Frutos habló sobre los dichos de su hijo y respaldó la necesidad de un revisionismo histórico con rigor académico, afirmando que el mandato de Stroessner tuvo un carácter modernizador, aunque dentro de un régimen autoritario y represivo.
Las afirmaciones de José Duarte, presidente de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (ANEAES), sobre la dictadura de Alfredo Stroessner volvieron a instalar en la agenda pública un debate histórico que, según el expresidente Nicanor Duarte Frutos, reaparece de manera cíclica. Para el exmandatario, se trata de una discusión “espasmódica, que va y viene como las olas del mar”, y cuya persistencia revela una dificultad pendiente de la sociedad paraguaya para abordar su pasado reciente de forma racional y objetiva.
Duarte Frutos sostuvo que mientras ese proceso no se resuelva con seriedad, el debate retornará con mayor carga de antagonismo, afectando la cohesión social. “Eso no es bueno, porque siempre posterga la cohesión social que necesitamos para sostener políticas de desarrollo”, afirmó, en referencia a la polarización que generan las interpretaciones del stronismo.
En defensa de su hijo, el expresidente subrayó que José Duarte no requiere respaldo político ni familiar para sostener sus posiciones. “Él tiene formación, hizo un abordaje histórico, y la historia es una ciencia, un subsistema de las ciencias sociales”, señaló, destacando que su hijo ha estudiado la materia de manera sistemática. A su criterio, cuando la historia se aborda con mayor rigor científico y académico, el debate se vuelve “muy interesante” y no debería ser evitado.
Nicanor Duarte Frutos también recordó su propio rol institucional y político, remarcando lo que definió como sus credenciales democráticas. “Fui presidente de la República, de mi partido, impulsamos la Comisión de Verdad y Justicia”, indicó, y señaló que su gobierno fue el primero en iniciar el pago de indemnizaciones a víctimas del stronismo. No obstante, cuestionó que posteriormente el proceso se haya visto afectado por la inclusión de personas que, según afirmó, no fueron víctimas directas de la dictadura.
El exmandatario resaltó además que su administración encabezó la primera alternancia democrática del país, en un contexto en el que existía desconfianza sobre la voluntad del Partido Colorado de entregar el poder. “Llevamos adelante una transición ordenada”, afirmó, rechazando versiones que insinuaban una intención de continuidad en el cargo.
En relación con el revisionismo histórico, Duarte Frutos consideró que la memoria colectiva no puede construirse desde simplificaciones ni convertirse en una herramienta de disputa política. “Si estamos simplificando el pasado, lo estamos convirtiendo en herramienta política”, advirtió, y cuestionó la idea de que la memoria histórica “empiece en 1954”, al considerar que esa visión omite contradicciones y procesos previos.
También criticó el tono que adopta el debate público, especialmente cuando se centra en descalificaciones personales o en la filiación política de los protagonistas. En ese marco, defendió la autonomía de su hijo y relativizó las críticas basadas en su actual pertenencia al cartismo. “Qué carajo tiene que ver que sea mi hijo”, expresó, señalando que José Duarte tiene libertad para desarrollar sus ideas, valores y militancia.
Finalmente, Duarte Frutos explicitó su posición sobre el fondo del debate histórico. “No me aparto mucho de que Stroessner fue un modernizador del país en clave autoritaria”, sostuvo, aclarando que durante años mantuvo una postura de rechazo absoluto hacia el dictador, a quien consideraba “la encarnación del mal”. Sin embargo, explicó que desde un enfoque teórico de las ciencias sociales, y citando a autores como Luis Galeano y Roberto Paredes, el régimen stronista estabilizó y modernizó un Paraguay que, tras la salida del liberalismo del poder, se encontraba en una etapa “semifeudal, precapitalista”.
El ex presidente subrayó que esa interpretación no implica relativizar los crímenes del régimen. “No deja de ser un régimen autoritario, una dictadura que reprimió, violó derechos humanos y mató”, concluyó, en un intento por encuadrar el debate en una lectura histórica que, según afirmó, combine memoria, rigor y tolerancia democrática.
Fuente: Ñanduti

