Precariedad en obras tienen tufo a negociados
11:03 - 23/03/2026
Vecinos denuncian constantes reparaciones en una canaleta de la calle Coronel Bogado y Curupayty, señalando posibles deficiencias en la construcción y cuestionando quién asume los costos. Todo esto tiene tufo a negociados en la administración del intendente colorado-cartista, Derlis Molinas, quien buscará el rekutu.
SAN JUAN NEPOMUCENO, Dpto. de Caazapá.- En esta ciudad caazapeña, crece la preocupación ciudadana por las reiteradas intervenciones en una canaleta ubicada en la intersección de las calles Coronel Bogado y Curupayty, que desde su habilitación ya habría sido reparada en múltiples ocasiones.
Según denuncias de pobladores, la obra presenta fallas estructurales desde su construcción, lo que habría obligado a realizar sucesivas reparaciones. Estas intervenciones, lejos de ser aisladas, se han vuelto frecuentes, generando cuestionamientos sobre la calidad de los trabajos realizados.
Uno de los puntos más sensibles es quién está financiando estas reparaciones. Vecinos sostienen que, pese a tratarse de posibles defectos de origen que debería asumir la constructora, los arreglos estarían siendo cubiertos con recursos municipales, es decir, con dinero de los contribuyentes.
Además, la obra habría sido ejecutada por la empresa Ortigoza Construcciones, a nombre de María Isabel Méndez. En ese contexto, algunos ciudadanos señalan una posible relación entre la firma constructora y el intendente Derlis Molinas (colorado cartista) quien busca la reelección, lo que —de confirmarse— podría plantear interrogantes sobre eventuales conflictos de interés en la adjudicación y ejecución de la obra.
Ayer, domingo 22 de marzo, se realizó una nueva intervención en la obra conocida como canaleta de oro. De acuerdo con testigos, la obra quedó señalizada únicamente con bloques de cemento sin ningún tipo de advertencia visible, lo que derivó en que un vehículo impactara contra los obstáculos, evidenciando riesgos para la seguridad vial.
El ciudadano Juan Enrique Pedrozo expresó su malestar señalando que resulta incomprensible que una obra de este tipo presente fallas reiteradas, cuestionando la capacidad técnica en su ejecución y calificando la situación como “una muestra de deficiencia en su máxima expresión”.
Mientras tanto, la comunidad espera explicaciones claras, que pasó de los G. 35 millones que costó la obra, sobre la calidad de los trabajos, los costos de las reparaciones y la responsabilidad de la empresa constructora, en un contexto donde la transparencia en el uso de los recursos públicos se vuelve fundamental.
Fuente: CaazapaAhora

