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Chipa con olor a combustible, remedios, electricidad e inseguridad

La Semana Santa tiene sus peculiaridades, las visitas a los amigos y familiares del interior del país, y tiene un especial menú la Chipa. Este año el presidente de la República, Santiago Peña y sus secuaces agregaron a estos días de reflexión condimentos especiales, un elevado costo de combustible, falta de medicamentos en los hospitales públicos y el Instituto de Previsión Social (IPS). Además una ineficiente provisión del suministro eléctrico y lo peor la alarmante inseguridad en el país.

La mayoría de las casas de campo fueron casi ignorados por los habitantes de la capital del país, quienes normalmente son llamados tuku karu, porque traen todos los que encuentran de las casas de sus parientes. El principal responsable de esta situación es el presidente de la República, Santiago Peña, quien elevó el costo del combustible G. 500.

Esta situación hizo que unas de las tradiciones más reconocidas en el país y el mundo sea totalmente opacadas. Además impidió que las familias paraguayas pueden reunirse y compartir los días de feriado largo.

Hoy domingo de Pascuas, se registrará la resurrección de Jesucristo. Sin embargo, la Vía Crusis de los paraguayos seguirá campante e incluso tiende a agudizarse, porque Peña continuará manteniendo a ministros ineptos en los puntos claves en cuya manos está la solución a los problemas latentes.

Eddie Jara, presidente de Petropar, quien ya ocupó este cargo durante el gobierno de Horacio Cartes, ya está lamiendo nuevamente el sabor del negocio con los combustibles y tal es así que antes de la Semana Santa no tuvo mejor idea que elevar el costo de sus productos haciendo que no solo sean perjudicadas los automovilistas, sino también los productores -pulmón de la economía del país-.

Lo peor del caso es la falta de provisionamientos de los fármacos en los hospitales públicos y el IPS. Esta institución está en manos de la Dra. María Teresa Barán, quien cuenta con un envidiable curriculum, pero su gestión deja mucho que desear. 

Ante la falta de medicamentos convierte a los hospitales en lugares de lamentos y plageos. Los centros asistenciales solo sirven para expedir los certificados de defunción.

A esto hay que agregar la peor vergüenza del gobierno de Peña, la falta de suministro de energía eléctrica, siendo que el Paraguay es considerado como uno de los mayores productores de electricidad en el mundo con tres represas (Acaray, Yacyretá e Itaipú). Esta institución a cargo del Ing. Félix Eladio Sosa Giménez, quien sigue en el cargo gracias a que fue compañero de colegio de Peña, también ya estuvo en la institución durante del gobierno de Mario Abdo Benítez.

La incapacidad de Sosa Giménez agudiza la situación de la Ande y todos los paraguayos que sufren en carne propia los cortes constantes y las bajas tensiones de la energía eléctrica.

El “broche de oro”, lo pone el ministro del Interior, el Dr. Enrique Riera, en cuyas manos está la seguridad de todos los paraguayos. Cuando asumió el cargo prometió de todo, sin embargo, sus palabras fueron llevadas por el viento, los asaltos, robos, las ventas de drogas, extorsiones y muertes son el pan de cada día de toda la población del país.

Incluso en las mayorías de los casos de altos calibres, están metidos los agentes de la Policía Nacional, que simplemente son trasladados a otras zonas y representan todo un peligro para la sociedad.

El panorama no es nada alentador, si el presidente de la República no tomas el “toro” por las astas el pueblo puede hacerlo por él y la chipa con olor a combustible, remedios, electricidad e inseguridad, puede convertirse en su peor eructo.