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Gobierno miserable, deficiente y corrupto

Con la aparición de la pandemia del Covid-19 quedó evidenciada nuevamente la actitud miserable, deficiente y corrupta del gobierno, al mando del presidente de la República, Mario Abado Bentíez.

Miserable porque con bombos y platillo lanzó sus programas Ñangareko y Pytyvo, que más bien resultaron todo un fiasco teniendo en cuenta que los controles que realizaron no sirvieron para nada. Los más beneficiados fueron los muertos, funcionarios públicos y aportantes del Instituto de Previsión Social (IPS). 

Ñangareko es una asistencia alimentaria de G. 500 mil del Gobierno Nacional, ejecutada por la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) en coordinación con el Gabinete Social y otras instituciones. El pagó se realizó por una sola vez.

El beneficio Ñangareko se tenía que otorgar una sola vez y debía estar dirigido a las personas más vulnerables; trabajadores informales, sin RUC ni seguro social, que no son beneficiarias de ningún otro programa social. Sin embargo, la situación fue totalmente lo contrario.

En cumplimiento a las medidas de aislamiento dispuestas por el Ministerio de Salud Pública en el contexto COVID-19, los kits de alimentos otorgados por la SEN usualmente fueron adaptados a transferencias monetarias realizadas a través de operadoras y compañías telefónicas del sector privado. De esta manera, la meta era llegar directamente a la gente y evitar la aglomeración de personas. 

Mientras que el programa Pytyvo, que debía de realizarse en dos ocasiones - G. 548.210 por vez- hasta el momento no se concretó el segundo pago. Este emprendimiento también generó la quejas de miles de personas, porque en su mayor parte los más beneficiados fueron los supermercados, que según las denuncias inflaron hasta el tope los costos de los productos, provocaron la formación de largas filas de personas, que hasta se convirtieron en mendigos para adquirir las mercaderías.

Todos estos antecedentes muestran a las clara la deficiente actuación del gobierno, que dejará al país con una deuda de USD 1.600 millones, además se está gestionando otra colocación de bonos por USD 1.000 millones.. La administración de Mario Abdo Benítez, aumentará la deuda ya existente del Paraguay en USD 2.600 millones. Mientras tanto la mayoría de los compatriotas para no pasar hambre están comiendo en ollas populares, cuyo contenido -en su mayor parte- son proveído por personas más pudientes; en síntesis a diario tienen que mendigar por un plato de comida.

Lo peor del caso es que mientras todo esto ocurre aflora la corrupción, las personas inescrupulosas con probadas implicancias en robos o intentos de robos de los recursos destinados para combatir el COVID-19 están libres, gracias también a la justicia corrupta, tanto del Ministerio Público, como de la Corte Suprema de Justicia, cuyos representantes siempre están arrodillados antes los políticos de turno.