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Paraguay país chico, pero de corazón grande

ASUNCIÓN.- El Paraguay es un país chico territorialmente, pero enorme de corazón. La lucha contra el COVID-19, una vez más, demostró -como en la guerra del 70-  que sus habitantes cuando están unidos, son invencibles. Desde que empezó el tema de la cuarentena, también comenzaron los problemas de abastecimiento de alimentos, pero hasta el momento ningún poblador murió de hambre, gracias a cientos de personas de bien que contribuyen y hacen las ollas populares, en los lugares de extrema pobreza.

En el maratón de beneficencias participan de todos ganaderos, agricultores, empresarios, entre otros. Además el gobierno nacional está haciendo todo lo posible para poder asistir a la población ya sea a través del programa Ñepytyvó o Ñangareko, pero ambos tienen sus procesos para que sea lo más transparente posible y por lo tanto tarda mucho. 

Es admirable observar a grupos de personas que se forman en las redes sociales, para hacer lo posible para juntar los alimentos y armar la logística para llevar un plato de comida diariamente a los más desvalidos. 

Sin embargo, no se puede "tapar el sol con el dedo", en contrapartida el COVID-19 dejó al desnudo las grandes deficiencias en cuanto a salud pública y la gran cantidad de pobres existentes en nuestro país. Surge la gran pregunta ¿dónde están todos los recursos que anualmente se destinan a la salud pública y al combate a la pobreza?.

Cabe recordar también que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) sea invertido en el sector de salud. Sin embargo, en Paraguay solo se llega actualmente al 3%, lo cual significa que estamos en un 50% por debajo de lo que se requiere.

Para este año Salud Pública en nuestro país cuenta con un presupuesto de G. 5.8 billones (USD 901,4 millones), lo que implica un aumento del 4% en relación al año pasado. Pero a la hora de la verdad, existen pocas infraestructura, brindan una pésima asistencia y la falta de medicamentos es "el pan de cada día", de los habitantes de este país.

Asimismo, el Proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) para el ejercicio fiscal 2020 contempla un monto total de G. 2 billones, para buscar la protección social a familias en situación de pobreza, cuya cantidad total de personas es de 1.679.810, según las estimación del Estado. Sin embargo, la realidad es absolutamente otra, en menos de una semana la mayoría de la población ya habrían fallecidos de hambre si no fuesen socorridas por los de la clase media.

Pero hay que admitir que la situación es única tanto para las autoridades como para la población entera, cada uno debe poner de su parte para sobrellevar el problema, pero el dinero y la fórmula para detener la hambruna está en manos del gobierno, por tanto debe apretar el acelerador y alimentar la población. Caso contrario estamos al borde de un estallido social, que a nadie le conviene. 

El gobierno debe tener en cuenta que las personas de buen corazón también podrían sufrir un "infarto económico" y bien su puede utilizar la frase "Atajate Catalina.